viernes, 27 de febrero de 2009

SIMPLEMENTE...NO TE QUIERE?

Desde que vi el trailer de esta película, entré en una obsesión compulsiva por verla, y verla sin mi pololo: parecía ser una película para ver con la mejor amiga.
Lo logré. Y lo primero que debo decir, es que esta pelicula no debería ser exhibida a hombres. Es como si la resistencia palestina enviara un video con sus más patéticos chascarros al ejército israelí. Indignidad total.
Luego, me aprestaba a ver una comedia liviana y divertida acerca de esa típica manía de las mujeres de "excusar" a los hombres por su falta de interés real en una.
Pero me encontré con una comedia si bien divertida, también bastante estremecedora (especialmente si una tiene la misma edad de alguna de las protagonistas, y si está pasando por alguna situación al menos parecida) llena de metáforas y simbolismos psicológicos, incluso a partir de la misma tramoya.
Mucha gente me ha dicho que esta película le recordó a "Jamás besada", pero yo disiento totalmente; a la única película que me recuerda, y que también es para mí una gema escondida que nadie entendió es "El objeto de mi afecto", también protagonizada por Jennifer Aniston. Porque el tema de los chascarros y la idiotez femenina de no perder la esperanza en haber creado interés aunque sea en un perfecto idiota es en realidad una excusa para explorar el verdadero tema: lo que sucede cuando el objeto de nuestro afecto no responde con el mismo entusiasmo que tenemos por él, y que esperamos.
Así tenemos a una pareja aparentemente perfecta, donde todo aparece -tal como la casa que remodelan- que debe ser construido con perfección: pololear mucho tiempo, casarse apenas se está titulado con esa misma persona, y tener un buen trabajo para lograr en definitiva la hermosa casa propia. Pero esta receta ... ¿asegura el amor perfecto? ¿existe?.
En esta relación lo que parece como una simple histeria de Jannine (Jennifer Connolly) sobre el cigarro, no refleja sino la esperanza de esta esposa de que su marido estuviera al nivel de efectuar un cambio personal en compromiso de una causa propia de ella (la muerte de su padre). Es lo que ella espera de él, la compenetración y entrega absoluta. Ahora si ello además va ligado con la mentira, parece ser mucho peor que simplemente haber sido infiel.
En un departamento donde el principal cuadro es una pintura gigante de la palabra "Should" repetida varias veces, harta de una convivencia de 7 años sin pronunciamiento alguno sobre matrimonio por parte de su pareja, el personaje de Beth (Jennifer Aniston) es mi favorito. Será porque yo también estoy tapada cada fin de semana de matrimonios ajenos, donde cada vez somos menos las obligadas a ponernos en el patético espectáculo del ramo, temiendo siempre exactamente lo mismo que Beth (lo cual me hizo entender que este tema es profundamente universal): qué pasa si pololeo contigo todo estos años, tú dices que no te interesa el matrimonio porque me amas y es sólo un contrato y blabla..., después terminamos y 5 meses después apareces casado con una pendeja futura dueña de casa?. Porque, seamos francos, la observación me ha demostrado que ese es un caso tremendamente típico, y en consecuencia es un miedo factible de tener. Acá entonces el film nos pone en situación de sopesar el significado que podemos darle a una formalidad con un amor profundo en aquello que es lo cotidiano. O creen que es casuailidad que Neil (Ben Affleck) reaparezca lavando platos?.
Luego tenemos a la caricatura de la quinceañera. Gigi (Ginnifer Goodwin) es una mujer que actúa como todas nosotras lo hemos hecho alguna vez, cuando éramos adolescentes (o incluso más!), pero todo el tiempo y en las formas más extremas, demostrando su nula capacidad de aprendizaje respecto del género masculino, hasta que se encuentra con una suerte de revelador de la verdad. Cómo funcionan los hombres: Si no te llama es porque no te quiere volver a ver. Así de simple. Como pensamiento de hombre ¿no?. Bueno, ella en esta película comete todas las infracciones a la dignidad posibles, apareciendo como un compendio de los pateticismos que una y todas las amigas del colegio, universidad, barrio y trabajo han cometido. Y una se ríe de puro recordar...
Para los que han visto la angustiante película italiana "El último beso", sabrán a lo que me refiero cuando les digo que Anna (Scarlett Johansson), cumple el mismo maldito y detestable (para las mujeres) rol de mina estupenda, sexy e ingenua que puede en cualquier momento amenazar tu pololeo o matrimonio, azuzada de alguna manera por las historias de la cripta de su amiga Mary (Drew Barrymore), quien es una internauta sin vida, haciéndonos ver que todos los códigos de coqueteo y apareamiento del mundo exterior, tienen igual cabida en el mundo de la red.
La revancha de esta película se produce cuando vemos que los hombres cuando se enamoran, pueden ser 100 veces más patéticos, por la simple razón que no están acostumbrados a lidiar con estos temas.
Todos dirán que es una película light y hollywoodense, porque es lo que se espera de una persona culta en este país: ser "anti popular", pero personalmente creo que todos los que tienen ese discurso respecto de esta película (así como de "El objeto de mi afecto") son unas pobres personas incapaces de entender metáforas sutiles en medio de una película colorida y chistosa.
Por ahí leí a un super crítico decir que "la obsesión del personaje de Jennifer Connoly por los cigarrillos es insufrible". Cómo alguien puede ser tan básico y ciego para no haber entendido lo que significaba? Acaso no saben que esta película se basa en un libro?
EN fin, Película para chicas, todo el rato, pero de las que te remecen un poco la conciencia sobre la exigencia que hay sobre darle un aspecto lineal a la vida, como dijera mi amiga Fran.
Y a mí me alivió, profundamente.

1 comentario:

Edge dijo...

Y la actualización de esto?

SalU2
T.