
Como toda adulta joven (es terrible, pero hay que ir aceptándolo), mi infancia estuvo marcada por pipiripao. Entre los comerciales de cola-cao y las cartas al tío Roberto Nicolini, lloriqueaba con Candy, con Marco, con Angel y todos esos dibujos animados mamones íconos de nuestra época. Creo que vi dibujos animados hasta que descubrí lo mucho más entretenido que podía ser el salir a jugar con los vecinitos.
Pero ya en la Universidad, haciendo zapping echada en la cama estilo "haces todo/haces nada", seguramente después de toda una mañana de clases tediosas sobre la teoría de la posesión inscrita y otras pelotudeces, descubrí una serie animada increíble: Ranma 1/2. Lo insólito fue descubrir una gran cantidad de otros universitarios que también estaban pegados con la serie. Y es que cuando estás estudiando todo el día clasificaciones, lógica, ecuaciones matemáticas, conceptos etc...tu mente pide a gritos un poco de ABSURDO.
Ranma 1/2 es una serie extremadamente absurda: el protagonista con un poco de agua se convierte en mujer, su padre en oso panda, su pretendiente en una odiosa gata; su novia le pega y el pretendiente de su novia se convierte en un chancho horny que es feliz en el "regazo" de la chica. Como guinda de la torta, el más poderoso de los personajes no es un gran mago intachable, sino un viejo chico que tiene como fetiche coleccionar ropa interior femenina. Y esto no es tan descuidado como parece: cuando el señor se convierte en oso panda, no puede hablar, por razones obvias, por tanto utiliza para comunicarse UNA PANCARTA. Obviamente escrita en japonés...y bueno, la serie es totalmente en doble sentido.
En verdad extraño ranma 1/2. Me reía de buena gana. Es como 31 minutos, en que uno se ríe de lo absurdo, a diferencia de los niños que, con otros ojos se ríen de lo que va ocurriendo en la trama. Lo que más extraño de Ranma 1/2 es Akane. Me sentía muy identificada con ella. Aunque su destino con Ranma estaba ya zanjado, ella huía de él. Lo odiaba porque lo amaba, y no se resignaba a que su destino estuviera escrito. Odiaba amar un ser tan básico como él. Bueno, esto en realidad nada tiene de absurdo desde que es el destino de todas las mujeres (aunque yo no me quejo).
Ranma 1/2, un clásico que me dio muchas horas de risa.