He estado ausente porque he querido estar abstraída en general. Las elecciones y toda su parafernalia malévola por todos lados terminó por hacerme querer desaparecer del mapa. No quiero ver, leer, oir.
El Blog no es un diario de vida: es una catarsis.
Hoy después de mucho tiempo volví a una vieja práctica: salir en bicicleta a pensar por la costa de Viña. Pedaleo hasta que pasado Reñaca, comienzo a sentir que entro en un mundo paralelo, el mundo de mi interior. Miro las rocas, las aguas, y de pronto me detengo en algún lugar solitario a mirar el mar y su inmensidad. Nada mejor para cuando los pensamientos de agolpan en la cabeza, se apretan con las lágrimas y al final no salen ni las unas ni las otras causando caos interior.
Como bien dice Alanis: "You love, you learn; you live, you learn". De todas las cosas que suceden siempre se extraen aprendizajes. Es un poco deprimente eso sí, cuando te das cuenta de que has vuelto a caer en un error del que debiste haber aprendido ya hace tiempo. Pero bueno, eso es lo que nos hace humanos.
hay una cosa de la que debí aprender hace más de 10 años, pero de la cual no puedo contarles aquí, y hay otra que compartiré con uds.: La soberbia. La soberbia es una mierda de actitud conforme a la cual nos creemos superiores, encargándose tarde o temprano el destino, de azotarnos contra el piso para ponernos de pie con humildad.
Hace años la aprendí del punto de vista intelectual; mi total falta de compresión escolar hacia los alumnos que les iba mal...se vio azotada contra el piso cuando en la Universidad formé parte del prestigioso grupo de "los mediocres". Pero aprendí.
Ahora me toca la soberbia sentimental: años denostando a las mujeres estilo
Pasiones que se arrastran como gusanos por tipos que no valen un peso; haciendole burla a uno de mis mejores amigos por haber seguido confiando en su ex mientras todos le explicábamos en su cara que los cuernos le llegaban a la luna. Como un aviso cruel del destino una amiga hace menos de una semana me contó algo que había hecho su pololo y yo me quedé muda, pero pensé "qué patético, qué nerd, y qué fresco; yo lo patearía al toque". Como bien dijo alguien por ahí, estar enamorado representa un "estado de imbecilidad temporal" y en realidad, nadie culpa a los imbéciles por serlo. Al menos yo nunca culpo a los tontos sino a los malos.
Bueno, hoy amanecí apaleada. Por cierto me duele todo el cuerpo. Ayer tuve una sensación que no había tenido en toda mi vida: sentí que mi cuerpo estaba helado como piedra y que mi corazón se quemaba como dentro de una olla. Será así lo que se siente con un ataque al corazón?.
Ayer hice el ejercicio de analogar las relaciones a los diferentes juegos de un parque de diversiones. Durante años estuve en la
Rueda de Chicago: nada de adrenalina, todo calmado, todo va a salir bien, y todos están felices y tranquilos por ello. Lo que más me gusta en todo caso de las ferias estas es el juego
del cuye, donde uno apuesta por la casita donde se meterá: se apuesta poca plata, de manera que si pierdes prácticamente te da lo mismo, pero el momento en que el cuye se mueve para todos lados eligiendo casa, es extremadamente divertido (al menos a mi me parece muy chistoso). Pero la
montaña rusa no es para mí. Estar en lo alto en la cima de la felicidad y luego bajar con la sensación que el estómago te va a quedar en la cabeza me estresa. Me he subido una sola vez y lo pasé pésimo, aunque obviamente me bajé con cara de felicidad por no pasar por nerd.
The rollercoaster of love. No sé si me acostumbro, sinceramente. Estoy pagando con sangre el haber sido una canalla mientras estuve en la Rueda de Chicago.
Soundrack del día: Guerras perdidas - Bacilos; Vete - Lucybell